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Guía de seguridad acuática para perros en verano: mar, río y piscina

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Guía de seguridad acuática para perros en verano: mar, río y piscina

En la orilla del río, el momento en que tu perro salta al agua entre saltos de alegría. Casi te relajas al ver la cola moviéndose feliz y, de pronto, te das cuenta: ¿el nivel del agua no ha subido desde hace un rato?

El agua en verano es uno de los mejores lugares de juego para un perro. Alivia el calor, es ejercicio para todo el cuerpo y acorta la distancia entre tú y él. Pero, al mismo tiempo, esconde varios riesgos que un paseo por tierra nunca tiene. Y esos riesgos cambian de cara según el lugar. En el mar, en el río y en la piscina, lo que hay que vigilar es completamente distinto.

En este artículo reunimos los cuidados según el lugar, lo que conviene llevar, cómo elegir un chaleco salvavidas y el cuidado después de jugar. Léelo como preparación para disfrutar del agua con tu perro con tranquilidad este verano.

Primero, una premisa: no todos los perros disfrutan de nadar

Como existe la expresión «nadar a lo perrito», es fácil pensar que todos los perros saben nadar. Pero en la práctica no siempre es así.

En general, se considera que la forma del cuerpo influye en la facilidad para nadar. Los perros de patas largas y cuerpo estilizado suelen flotar con facilidad, mientras que las razas de hocico corto (braquicéfalas, como el Pug o el Bulldog Francés) y las de cuerpo largo y patas cortas tienden a tener más dificultad en el agua. Se cree que la facilidad para respirar y para mantener el equilibrio dentro del agua tienen que ver con ello.

Pero esto es solo una tendencia general. Dentro de una misma raza hay grandes diferencias individuales: hay perros braquicéfalos que adoran chapotear y perros con aspecto atlético que le tienen miedo al agua.

Lo importante es no juzgar por la imagen de la raza, sino observar cómo siente el agua ese perro en concreto. En lugar de meterlo en el agua a la fuerza, empieza por mojarle las patas en la orilla poco profunda y acostúmbralo poco a poco.

Cuidados por lugar

El mar: agua salada, olas y calor a la vez

El mar, con toda su sensación de libertad. Pero para un perro es también un entorno muy intenso.

  • No beber demasiada agua salada: cuando se entusiasman jugando, los perros pueden tragar agua de mar sin darse cuenta. Se considera que un exceso de sal puede provocar malestar, así que ofrécele agua dulce con frecuencia para reducir las ocasiones en que quiera beber agua salada.
  • Olas y corrientes: incluso una ola pequeña supone una gran resistencia para un perro. También hay que vigilar las corrientes que arrastran hacia lo profundo (las corrientes de resaca, de las que hablamos más abajo).
  • La arena caliente: al mediodía, la arena puede calentarse sorprendentemente. Para evitar quemaduras en las almohadillas, comprueba la temperatura de la arena con la palma de la mano antes de dejar que camine.
  • Protección frente al calor: incluso junto al agua existe riesgo de golpe de calor. Prepara un lugar de descanso a la sombra y agua para beber en abundancia.

El río: más peligroso de lo que parece por la corriente y el nivel del agua

A diferencia del mar, el río suele parecer tranquilo, y precisamente por eso es un lugar donde es fácil bajar la guardia.

  • Cambios bruscos del nivel del agua: si llueve río arriba, el nivel puede subir de golpe incluso donde hace buen tiempo. Presta atención en todo momento al estado del cielo y del río.
  • La velocidad de la corriente: en los lugares de corriente rápida, el perro puede no ser capaz de volver por sí mismo. No dejes que se acerque a las zonas profundas o de corriente fuerte.
  • Suelo inestable: rocas resbaladizas por el musgo, desniveles hacia zonas profundas… bajo el agua hay muchos peligros difíciles de ver.
  • Manejo de la correa: en zonas con corriente, una correa larga puede resultar peligrosa si se enreda en rocas o ramas. Según la situación, a veces es más seguro controlarlo mediante el asa del chaleco salvavidas.

La piscina (en centros con zona canina, instalaciones de ocio, etc.): normas e higiene

Las piscinas para perros o las de instalaciones donde se admiten perros dan la tranquilidad de ser un entorno controlado. Aun así, conviene comprobar algunas cosas.

  • Comprobar las normas de uso: si se exige certificado de vacunación, la compatibilidad con otros perros, las franjas horarias en que se puede jugar… revisa de antemano las normas de cada instalación.
  • La salida (rampa): si hay una entrada por la que el perro pueda salir por sí mismo. A diferencia de las piscinas para personas, los perros no pueden agarrarse al borde para salir.
  • Cloro y desinfección: para que no beba mucha agua con cloro, aquí también conviene tener agua dulce preparada.

La piscina hinchable de casa: la trampa detrás de la comodidad

Un perro chapoteando en una piscina hinchable poco profunda

La pequeña piscina hinchable que se pone en el jardín o el balcón es perfecta para el debut en el agua. Pero es importante no dar por hecho que «como es poco profunda, es segura».

  • Cambiar el agua: el agua estancada se calienta con el sol y las bacterias proliferan con facilidad. Cámbiala por agua limpia en cada sesión.
  • Mantén poca profundidad: basta con que el agua le llegue a la barriga cuando esté de pie. No hace falta más profundidad.
  • La luz solar directa: la propia piscina y la superficie del agua pueden calentarse. Colócala a la sombra o elige la franja horaria para jugar.
  • No apartar la vista: incluso en agua poco profunda, un perro puede estar a punto de ahogarse por estar absorto en el juego. Aunque sea poco tiempo, vigílalo siempre a su lado.

Lista de cosas que llevar

Antes de salir hacia el agua, reunimos en una tabla lo que conviene tener a mano.

Qué llevarObjetivo y detalles
Agua dulce (en abundancia)Para beber y para enjuagar el cuerpo. En el mar y el río, especialmente abundante
Recipiente de agua portátilPara dar de beber a menudo
Chaleco salvavidasPara perros inseguros nadando o para jugar en zonas profundas
Toallas (varias)Para secar el cuerpo y para tender en los descansos
Algo que dé sombraUn toldo o una tienda de montaje rápido
Cuenco de agua para el perroLos plegables resultan cómodos
Correa / correa largaSegún las normas de la instalación o el lugar
Bolsas para excrementosImprescindibles por civismo
Botiquín básicoTiritas, gasas… para primeros auxilios sencillos
Artículos refrescantesAlfombrilla refrescante o acumulador de frío (envuelto en una toalla)

Lo necesario varía según el lugar y el carácter de tu perro. Añade a esta tabla los artículos que pienses «para el mío, también esto».

Cómo elegir un chaleco salvavidas: lo básico

Incluso un perro que nada bien está más seguro con un chaleco en aguas profundas o con corriente. Estos son los puntos básicos al elegirlo.

  • Que la talla sea la adecuada: si es demasiado grande, se sale dentro del agua o le estorba el movimiento. Mide el contorno del pecho, el cuello y el peso, y elige la talla que le corresponda.
  • La distribución de la flotabilidad: se dice que, si hay flotabilidad bajo la barriga y bajo el mentón, resulta más fácil mantener de forma natural el hocico por encima de la superficie.
  • El asa: un asa resistente en el lomo facilita levantarlo rápidamente si hiciera falta.
  • Facilidad para poner y quitar: la posición y el número de hebillas, y si puedes ponérselo con rapidez, son también puntos importantes.
  • Prueba y adaptación: en cuanto lo compres, no vayas directo al agua; primero pónselo en tierra y deja que se acostumbre a moverse con él antes de usarlo.

No pasar por alto las señales de «no entrar»

Hasta el juego más divertido en el agua requiere el valor de dar media vuelta cuando el entorno es peligroso. Si ves señales como estas, evita meterte en el agua.

  • Señales de corriente de resaca: en el mar, una franja donde el agua se ve de un color distinto al del entorno, o un tramo sin olas cuya corriente se dirige mar adentro. Se considera que ahí existe el peligro de ser arrastrado mar adentro. Lo seguro es que ni el perro ni tú os acerquéis.
  • Indicios de crecida del río: el agua se ha vuelto turbia, la corriente se ha acelerado, el nivel ha subido. Presta especial atención cuando el tiempo río arriba sea malo.
  • Zonas prohibidas para perros: en playas, riberas y parques puede haber zonas donde los perros no pueden entrar. Comprueba siempre las normas del lugar al que vayas.
  • Anomalías en la calidad del agua: si hay espuma o una película flotando en la superficie, un color extraño o mal olor, cuando algo se ve distinto de lo habitual lo prudente es no entrar.

Si dudas, «mejor no». Esa decisión protege a tu perro.

El cuidado después de jugar en el agua

Un perro siendo enjuagado con agua dulce después de nadar

Unos minutos de cuidado al terminar previenen la mayoría de los problemas de piel y de oídos.

Cuidado del pelaje

  • Enjuagar bien con agua dulce: se considera que el agua salada, la de río y el cloro de la piscina, si quedan en el pelaje o la piel, pueden causar picor y problemas cutáneos. Enjuaga todo el cuerpo con agua limpia.
  • Secar a fondo: si se queda mojado, la piel se reblandece y las bacterias proliferan con facilidad. Después de secar con la toalla, si hace falta seca hasta la raíz con secador (a baja temperatura y a una distancia que al perro no le moleste).

Cuidado de las orejas

  • Secar la humedad de las orejas: después de nadar puede haber quedado agua dentro de las orejas. En los perros de orejas caídas la humedad se acumula con especial facilidad, y se considera que puede causar otitis.
  • Con suavidad, sin forzar: limpia con cuidado solo la parte visible, con algodón o similar. Evita introducir bastoncillos hasta el fondo.
  • Ante cualquier anomalía, al veterinario: si se rasca las orejas sin parar, sacude la cabeza, huele mal o hay enrojecimiento, o si notas algo distinto de lo habitual, consulta enseguida al veterinario.

Revisión de todo el cuerpo

Después de jugar, comprueba si hay heridas en las almohadillas, si tiene algún cuerpo extraño pegado al cuerpo y si no está demasiado cansado. Si lo ves decaído, tembloroso, o con vómitos o diarrea, o notas la menor anomalía en su estado, no esperes a ver qué pasa y consulta enseguida al veterinario.

Preguntas frecuentes

P. ¿Puede disfrutar del agua un perro que no sabe nadar? R. Sí, puede disfrutarla. No hace falta obligarlo a nadar: mojarse las patas en la orilla o chapotear en una piscina hinchable ya cuenta como juego en el agua. Ve al ritmo de tu perro y ayúdalo a sentir que el agua es algo agradable, no algo que dé miedo.

P. ¿Qué hay que tener en cuenta con cachorros y perros mayores? R. Lo primero es no exigirles de más en cuanto a resistencia y regulación de la temperatura. Acorta el tiempo de juego e intercala descansos y agua con frecuencia. Si su estado te preocupa o tiene alguna enfermedad crónica, consulta antes a tu veterinario de confianza para disfrutarlo con tranquilidad.

P. Mi perro ha bebido un poco de agua de mar o de río. ¿Pasa algo? R. Una cantidad pequeña no tiene por qué ser un problema inmediato, pero se considera que un exceso de sal del agua de mar puede provocar malestar. Dale agua dulce y obsérvalo; si aparecen vómitos, diarrea o decaimiento, consulta enseguida al veterinario.

P. ¿Con qué frecuencia conviene darle agua dulce? R. No hay una norma clara, pero como referencia, a menudo entre juego y juego. Sobre todo en días calurosos o cuando juega en el mar, ir con la idea de darle de beber antes de que tenga sed ayuda a reducir las ocasiones en que quiera beber agua salada.

P. Después de jugar, ¿es obligatorio bañarlo con champú? R. No hace falta cada vez, pero sí recomendamos enjuagar bien con agua dulce el agua salada, la de río y el cloro. Si además secas a fondo hasta la raíz, ayudas a prevenir problemas de piel. Si tu perro tiene la piel sensible, consulta al veterinario también sobre la frecuencia del baño.

Para el perro al que le cuesta el agua, una foto con aire veraniego

Si al llegar hasta aquí has pensado «a mi perro le cuesta el agua, así que una foto veraniega lo veo difícil», esto es para ti.

En esos casos puedes usar el servicio de generación de imágenes con IA PupGen. Solo con subir una foto de tu perro, sin que llegue a meterse en el agua, puedes crear una foto con una escena de aire veraniego. Con los ajustes predefinidos «Piscina y Juegos de Agua» o «Playa y Natación», hasta el perro al que le cuesta nadar o le da miedo el agua puede aparecer con un aspecto fresco y veraniego. También puedes crear fotos combinadas de tu perro contigo.

Entre los ajustes predefinidos disponibles hay además escenas que traen el verano, como «Campo de Girasoles» o «Festival de Fuegos Artificiales». Empieza probándolo con los 15 créditos gratuitos. Antes o después del juego real en el agua, guárdalo como una foto para el recuerdo.

Que este verano también pases mucho tiempo divertido y seguro junto al agua con tu mejor amigo.

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